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martes, 17 de mayo de 2011

Ahora: debate sobre tecnología en #iberoaméricadice


Watch live streaming video from casadeamerica at livestream.com

Fecha: martes 17 de mayo.
Hora: a partir de las 20.00.
Lugar: Anfiteatro de Casa de América (presencial) y el hashtag #iberoamericadice (virtual).

Entrada libre hasta completar el foro.

¿Qué me voy a encontrar?

Hemos organizado una gran quedada en la que todos los usuarios de Internet serán bienvenidos a un debate moderado por el periodista Nico Abad (@nicoabad) en el que participarán la fundadora de Sr. Burns, la venezolana Gaby Castellanos (@gabycastellanos);la bloguera cubana Yoani Sánchez (@yoanisanchez), vía videoconferencia; el director de lainformación.com, Carlos Salas; el responsable de comunicación de Amnistía Internacional en España, Miguel Ángel Calderón; y el doctor en Filosofía y Educación, experto en temas de Internet y DDHH, Javier Bustamante.. El tema de la conversación será cómo las redes sociales rompen todo tipo de barreras sociales, económicas, espaciales y culturales, y las repercusiones de este fenómeno en torno al debate principal de la jornada: los Derechos Humanos e Internet.

Más en: http://www.casamerica.es/otras-artes/iberoamericadice

domingo, 7 de noviembre de 2010

"Cuba Libre" en Montreal (II): la crítica en los medios


Logo de Le Devoir (Fuente: Google images)

En la edición de ayer, Le Devoir publicó "Deux jeunes femmes libres", un artículo firmado por Louis Cornellier sobre Cuba Libre. Vivre et écrire à La Havane, edición francesa que recoge los post publicados por Yoani Sánchez en su blog Generación Y.

La crítica del libro es muy buena. Tanto como la valoración que hace el periodista de la labor de observadora impertinente que desde La Habana realiza Sánchez a través de su bitácora.

Aquí les dejo un fragmento del artículo en cuestión (la traducción libre es mía):

"La bloguera escogió, asumiendo riesgos y peligros, atreverse a hacer lo que internet le permite -a pesar de no ignorar sus defectos-. No tiene la pretensión de ser una analista política. Reconoce "contar [su] realidad desde el punto de vista deformado de las emociones y del cuestionamiento» y dice de su escritura que «tiene tanto de la crónica, como de exorcismo personal y grito». Es precisamente este carácter íntimo, muy encarnado, el que le otorga encanto e impacto a los cuestionamientos escritos de Yoani Sánchez. Cuba libre no es una carga de derecha contra un régimen de izquierda. Es más bien el canto simple y delicado de una joven mujer que desea oponer la verdad desnuda a una propaganda agotada."

 Logo de cyberpresse.ca (Fuente: Google images)

En días pasados, La Presse y Cyberpresse publicaron también un dossier especial sobre Cuba  (Cuba: Le web attaque). En el mismo, la periodista Judith Lachapelle dedicó una página completa a Yoani Sánchez y la Blogoestroika. Así mismo, habló de otros bloggers, a los que tuvo la oportunidad de entrevistar en Cuba, como Claudia Cadelo y Orlando Luis Pardo.  Al final de su artículo, incluyó los enlaces a los blogs de todos estos bloggers.

En otro de sus artículos, Lachapelle promovió Cuba Libre al publicar extractos de los post de Yoani en Generación Y.

Tanto en la crítica aparecida en Le Devoir como en La Presse se le dio publicidad a Cuba Libre. Los comentarios de los lectores fueron excelentes, lúcidos y despojados de la pasión turística que generalmente obnubila a los canadienses cuando de Cuba se trata. Así, aparte de algún que otro ente que repite los  argumentos de Salim Lamrani -tan caros al régimen de La Habana-, las opiniones  están cargadas de respeto y verdadera admiración hacia Yoani.


Afiche de Tam-Tam Canada, con Raymond Desmarteau (Fuente: Google images)

Olvidaba comentar que la noche del lanzamiento de Cuba Libre, Laurent Juvanon de Radio Canadá Internacional (RCI), estuvo cubriendo el evento. Allí nos conocimos y me entrevistó brevemente. Al día siguiente, visité RCI e intercambiamos un poco más sobre la blogósfera cubana y sus actores. Tam-Tam Canadá difundió la entrevista de ese día en la que Juvanon, en su introducción, habla de la blogoestroika. Por supuesto, también aprovechamos para darle merecida publicidad a Cuba Libre.

"Cuba Libre" en Montreal (I) : fotos y recuento

 
Aquí les dejo las fotos del lanzamiento de "Cuba Libre" en Montreal el pasado 27 de octubre. Por favor, sean benévolos. Las fotos fueron tomadas por mis nenas con un móvil. Las subo por su valor documental. También para que los amigos que nos acompañaron guarden un recuerdo de aquella noche.

Para los que no pudieron llegar o estar allí les cuento un poco. Después de la presentación del libro, de las palabras pronunciadas por los traductores y la presentación del video de Yoani explicando por qué no estaba entre nosotros, se sirvió un bufet delicioso que vino muy bien para amenizar la charla.




Más tarde, los que decidimos quedarnos, asistimos a un espectáculo de flamenco mientras degustábamos buen vino y ¡tapas, tapas!

Fue una velada maravillosa. Sólo faltaron nuestros amigos, los bloggers cubanos de la isla, para que fuese perfecta. Porque, para colmar nuestra alegría, no tuvimos ninguna presencia poco grata esa noche.

En el próximo post, vengo con la crítica y la atención que ha suscitado el libro en los medios canadienses.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Invitación: Lanzamiento en Montreal de "Cuba libre"


Para subrayar el día de la cultura cubana les dejo aquí una invitación para que los que puedan, asistan al lanzamiento de la versión francesa en Montreal del libro de Yoani Sánchez "Cuba libre. Vivre et écrire à La Havane".

Fecha: miércoles, 27 de octubre 2010

Hora: 17:00 - 22:00

Lugar:  Club espagnol de Montréal
           4388, boulevard Saint-Laurent
           Montreal, QC
 
 
Los asistentes podrán intercambiar con los traductores de dicha obra, Danièlle Cardin y Víctor Mozo. Para aderezar el encuentro:  música cubana de fondo y vino.  
 
Su participación en este encuentro es un apoyo a la libertad de expresión en Cuba. ¡Los esperamos!

domingo, 3 de octubre de 2010

Por Cuba todo, menos democracia y libertad


Acaba de salir publicado en el sitio web “Por Cuba Todo”, una denuncia sobre el “Segundo Encuentro de Blogueros Latinoamericanos de Montreal”, un evento organizado por la Universidad de Quebec en Montreal (UQAM) desde donde se estableció una comunicación telefónica con la bloguera cubana Yoani Sánchez, y con una treintena de personas, todas relacionadas con la blogosfera alternativa de Cuba, que estaban reunidas en su casa allá en La Habana.

La denuncia —siguiendo la mejor tradición castrista de victimizar mediante la presentación de falsas víctimas— la hace un señor llamado Yuri Pedraza Gómez que se declara, sin el más mínimo sonrojo, director o presidente de la Comunidad Cubana en Canadá. Desconozco bajo qué grupo de ardides o presiones puede haber logrado este señor que alguien le diga que representa a los cubanos en este país. Lo único que puedo decirle es que si hacemos unas elecciones con voto secreto y directo, bien organizadas y supervisadas, en la que los cubanos residentes en Canadá puedan elegir a sus representantes, de una forma democrática, quiero decir, sin que la embajada o los consulados puedan saber por quién voto cada cual, no los elige nadie. Pierden, como perdió Fidel Castro en Cuba cada vez que quiso jugar a la democracia

Como es habitual en la propaganda del castrismo, esta denuncia incluye otra denuncia, que a su vez acusa con los estereotipos que utiliza la maquinaria ideológica del régimen cada vez que pretende impugnar la imagen de un opositor. Comoquiera que es bien difícil orientarse dentro de esa madeja no queda más remedio que ir paso a paso, mientras se señalan esos elementos esenciales que el castrismo siempre intenta esconder.

La segunda denuncia la hace una señora llamada Colette Lavergne; y salta a la vista, por el lenguaje que utiliza, que se trata de un ser humano acostumbrado a despreciar a las personas que no piensan como ella. Su texto es una colección de esas frases que utiliza el castrismo en sus descalificaciones. Dice: “red ilegal”, “no estoy segura de que ese sea realmente su nombre”, “continuó calumniando”, “una cosa como esa”, “a pesar del ruido”, “que se dice médico”, e “hizo algo ilegal”. Se trata, ya sabemos, de un proceso de deshumanización a través de la duda, la cosificación y la ilegalidad. Los cubanos llevamos décadas sufriendo esos ataques y, de alguna forma, hemos desarrollados dos capacidades frente a ellos, una es saber detectarlos al vuelo, y la otra es una suerte de inmunidad.

Esta denuncia de la señora Lavergne es también un ejemplo típico de otra “forma de lucha” que utiliza el castrismo: esa que pretende pasar un grupo de mentiras envueltas en insultos, de forma tal que los insultados se concentran en el daño que han recibido… y dejan pasar las mentiras.

Madame Lavergne miente a todo lo largo de su denuncia. Para empezar, el nombre del evento, bien claro en el poster que lo anuncia: Segundo encuentro de blogueros latinoamericanos de Montreal. Claro está que, por ocurrir en la ciudad emblemática de Quebec, el evento es, y tiene que ser, una reflexión sobre el papel de los blogs en la sociedad quebequense, y sobre el papel de la libertad y la democracia que todos disfrutamos en esta hermosa región, a la hora de expresar nuestras ideas e influir, con ellas, en la sociedad donde vivimos. Eso lleva, inexorablemente, a una comparación de las posibilidades que disfrutamos, aquí en Quebec, con las restricciones, censuras, y persecuciones, que sufren otros blogueros en nuestros países de origen. En ese contexto resulta casi imposible desconocer, o evitar, las experiencias de Yoani Sánchez, de Miriam Celaya, y de muchos otros blogueros cubanos.

Miente también la señora Lavergne cuando dice “yo fui la única que tomó el micrófono y habló con Yoani”. Eso, sencillamente, no es verdad. Otro de los logros de ese evento fue la posibilidad de que mucha personas, en el mundo libre, pudieran seguirlo en línea y comentar utilizando el chat.

Mientras Yoani y Miriam describían las absurdas limitaciones para conectarse a Internet en Cuba, uno de los asistentes en línea (por desgracia no conozco su nombre) propuso una idea muy interesante: iniciar una campaña mundial para declarar el derecho al internet como un derecho humano y universal. El Dr. Asdrúbal Caner, un cubano residente en Ottawa que también siguió el evento en línea, se hizo eco en el chat de esa idea. Así es que cuando los micrófonos fueron abiertos a las preguntas del público, la primera fue, y se la hizo Isbel Alba a Miriam Celaya, ¿qué creía ella de esa idea? Después que Miriam terminó de responder, Madame Lavergne tomó el micrófono y quiso utilizar a Yoani para pasar su mentira envuelta en insultos.

Lo primero que hizo Madame Lavergne, cuando agarró el micrófono, fue decir una frase que ahora no se atreve a repetir en su denuncia escrita. Madame Lavergne insistió, varias veces, y hay testigos, en que ella no trabajaba para el gobierno cubano. Ella era, simplemente, una persona que había ido a Cuba, casi todos los años, durante diez y siete años, “a trabajar con los campesinos”. Ese fue el insulto en el que quiso esconder la mentira que traía preparada. Un insulto a las decenas de miles de cubanos que tenemos prohibida la entrada, el regreso, al país donde nacimos; un insulto a la inteligencia de todos los quebequenses que saben que los cubanos tenemos que pedir una autorización (muchas veces denegada) para volver a nuestro país, y un insulto al derecho de la sociedad quebequense a saber la verdad sobre Cuba.

En ese momento me levanté de mi silla e intenté hacerle ver dos cosas a Madame Lavergne: la primera, que ella sí trabajaba para el gobierno cubano, y la segunda, que en una sociedad libre y democrática, como la de Quebec, no hay nada de malo en trabajar para el gobierno cubano, siempre que se tenga la decencia de no mentir al respecto. Intenté explicarle otras cosas y todo el tiempo me estuvo mirando como miran los fanáticos a sus víctimas. Intenté explicarle, por ejemplo, que la inmensa mayoría de las personas que visitan Cuba, sean cubanos o extranjeros, trabajan para el gobierno cubano, ya sea de una forma activa, mintiendo a su favor, o de una forma pasiva: guardando silencio sobre los desmanes que ven en la isla. La señora me habló entonces de los aviones repletos de cubanos que viajan, todas las semanas desde Montreal a La Habana. Le dije que esos son cubanos que han decidido ejercer su derecho democrático, y para mí sagrado, de guardar silencio; pero otros, los que deciden lo contrario, como yo, que me cansé de callar, no podemos volver. Su respuesta fue otro insulto: No puedes regresar porque hiciste algo ilegal allá. Ya en ese momento me di cuenta que estaba hablando con una persona que es irreductible por la lógica. Así y todo hice un esfuerzo final, casi un ruego, para hacerle ver que no hay nada, y nunca ha habido nada ilegal en mí. Le expliqué que soy médico, bioquímico, biólogo molecular, escritor, cualquier cosa que ella quisiera, menos un delincuente. Ahora tengo claro, por su denuncia escrita, que ni por piedad pudo considerar la idea de que yo estuviera en lo cierto.

Ahora también sé, cosa que no imaginé en aquel momento, que Madame Lavergne tiene o se beneficia, de una empresa de turismo o viajes a Cuba, que cobra una cantidad exorbitante de dinero para llevar quebequenses incautos a nuestro país, y ponerlos a vivir junto con los campesinos, y a trabajar mucho menos que lo nosotros hicimos durante nuestra juventud, en las escuelas al campo, sin que nadie nos pagara un centavo, sin que nadie nos los agradezca hoy. Madame Lavergne aprendió a lucrar con nuestro dolor. Por eso tiene que mentir de una forma tan simplona como la ideología que cree defender.

Para Madame Lavergne las dificultades de los blogueros alternativos para conectarse a Internet son consecuencia de limitaciones tecnológicas y económicas, ajenas a la voluntad del régimen que ella defiende. Una vez más el castrismo recurre al viejo truco de presentarse como víctima de otros, y no de su propia incapacidad. Una vez más los voceros del castrismo pretenden barrer bajo la alfombra el acoso a los blogueros, la escucha de sus conversaciones telefónicas y el corte de sus líneas, las citaciones a las estaciones de policía, las detenciones arbitrarias y violentas en medio de la calle, y una campaña internacional de descrédito que el castrismo paga con el dinero del pueblo cubano. Nada de eso existe: el asunto es, según está señora, económico, y la culpa, claro está, la tienen los americanos.

En el plano económico, sin embargo, Madame Lavergne también insiste en barrer bajo la alfombra algo que los cubanos de mi generación conocemos al dedillo. Según la doctrina marxista, que nos enseñaron en la escuela, la política está supeditada a la economía y, por tanto, el socialismo es, y tiene que ser, antes que todo, un sistema económico capaz de derrotar, económicamente, valga la redundancia, al capitalismo. No en balde la primera ley de la economía política del socialismo, que nos hacían repetir hasta el aburrimiento, es la satisfacción de las necesidades cada vez más crecientes de la población. Y eso fue algo que Fidel Castro nunca se cansó de repetir, comeríamos más carne que los argentinos, beberíamos más leche que los holandeses, y en el peor de los casos: tendríamos una dieta basada en la malanga. Ahora resulta, medio siglo después, que la falta de carne, leche, malanga e internet, es culpa de ese mismo capitalismo que ellos juraron derrotar económicamente. Sería de risas si Cuba no estuviera como está.

Dos grandes conclusiones se derivan de lo que Madame Lavergne intenta esconder con sus mentiras: El sistema y su doctrina económica son una farsa, o las personas que se han encargado de llevarlo a la práctica (los castristas) son unos incapaces. Cualquiera de esas dos conclusiones lleva a la misma solución que casi todos los cubanos, en silencio o a voces, estamos pidiendo hoy: cambio.

César Reynel Aguilera

Montreal


 

martes, 31 de marzo de 2009

Arte y Política en la X Bienal de La Habana

Bajo el lema “integración y resistencia en la era global”, la X Bienal de La Habana abrió sus puertas el pasado 27 de marzo. El evento, que extenderá sus actividades hasta el 30 de abril de 2009, cuenta con la participación de más de doscientos artistas provenientes de cuarenta países. A pocos días de su inauguración puede aseverarse que lo más significativo de esta décima edición es la verdadera curiosidad que ha suscitado a nivel internacional. Cuando hago mención a esto, me refiero a que ha trascendido el marco del selecto grupo de profesionales del mundo del arte que participan en él, los amantes del arte contemporáneo y actual, así como el público habanero, siempre ávido de asistir a eventos culturales.

En efecto, gracias a la proliferación de bitácoras cubanas y al uso cada vez más extendido de la Internet, las noticias relacionadas con algunas de las acciones performáticas más controvertidas de esta bienal pronto le han dado la vuelta al orbe (ver el video tomado por Yoani Sánchez, “Un minuto de libertad de expresión”, del performance de la artista cubana Tania Bruguera). Otras exposiciones como “La Enmienda que hay en mí”, de Carlos Garaicoa, también han inspirado titulares en la prensa internacional que a su vez han sido atacados por periodistas de respuesta rápida en Cuba. Un poco más adelante, volveré sobre estas dos obras para hacer algunos comentarios al respecto.


Como es lógico, el tema de la globalización permite reflexionar ad infinitud sobre problemáticas relacionadas con la identidad, las minorías, la inmigración, el exilio, la política, la economía, entre otros aspectos. En el caso de los artistas internacionales invitados, los cuestionamientos pueden abordar estos tópicos desde una perspectiva local/mundial sin que eso los torne especialmente contestarios, pues a fin de cuentas la mayor parte de los habitantes de este planeta vivimos en países donde la pluralidad es un fenómeno que ha venido de la mano de los cambios socioeconómicos y políticos acaecidos a escala mundial en los últimos veinte años.

Sin embargo, que artistas reconocidos y apoyados por la oficialidad en la Cuba de hoy aborden algunos de estos temas, en especial los que tienen que ver con la libertad de expresión y la represión, es algo que se convierte en un arma de doble filo. Las lecturas que se desprenden de estos sucesos no pueden ser para nada naïf; por el contrario, deben llevarnos a cuestionar la relación existente entre arte y política. Esta es justamente la temática que abordará este artículo en el contexto específico de la X Bienal de La Habana.

Para llegar a comprender el complejo engranaje alrededor del cual se articula este evento, he querido hacer una breve introducción histórica sobre las exposiciones internacionales y las Bienales. Esto nos permitirá hacer un análisis que parte de lo universal para acercarnos a lo particular.

Algunas precisiones sobre las exposiciones internacionales y las Bienales.

Para entender cabalmente el fenómeno de las Bienales tenemos que remontarnos al concepto de Exposición Universal o Internacional que surge en Europa en los albores del capitalismo. La primera Gran Exposición (Great Exhibition of the Works of Industry of all Nations) tuvo lugar en Londres, en 1851, en el Palacio de Cristal (The Cristal Palace). La muestra, que tuvo un marcado carácter estatal, estaba destinada a poner de relieve la supremacía de Inglaterra, devenida potencia económica gracias a la revolución industrial. También mostraba los avances tecnológicos, las refinadas obras de arte y todo lo extraordinario y singular que producían los demás países participantes. Igualmente, cabe destacar que al exponer bajo un mismo techo productos de tan diverso origen, era la primera vez que se acusaba de forma tan explícita las diferencias existentes entre el viejo y el nuevo mundo.

Grande es la deuda que se tiene con este evento que marcó para siempre la historia de la museología universal imponiendo, entre otras cosas, una moda que perdura hasta nuestros días (ver la Expo Montreal 67 y Expo Sevilla 92, por solo citar algunas). Sin embargo, lo que nos interesa destacar en este artículo es que fue allí dónde por primera vez se puso de manifiesto una política cultural proyectada por un gobierno a escala mundial.

Aunque las exposiciones universales o internacionales abarcaban también las artes plásticas, éstas muy pronto tuvieron sus propios espacios internacionales donde lucir su esplendor. Es así como, en 1893, aparece la primera muestra internacional dedicada completamente al arte, se trata de la Bienal de Venecia. Las Bienales son eventos internacionales del mundo del arte que han estado dirigidas o respaldadas desde su origen por gobiernos locales y estatales. Generalmente, tienen lugar cada dos años, pero a veces se altera el ciclo de edición por motivos generalmente económicos o por conflictos bélicos. No obstante, las Bienales han sido capaces de mutar para adaptarse y estar a tono con los cambios que imponen el desarrollo socioeconómico y político de los países en los que se desarrollan. De este modo, la misma Bienal de Venecia ha pasado de ser un evento que dependía del gobierno municipal, al estatal, luego pasó a ser una asociación privada y hoy en día es una Fundación (La Biennale di Venecia), estatus que le permite recibir fondos de los particulares.

Muchas émulos han surgido desde entonces. Algunas, como Documenta, que tiene lugar cada cinco años y se considerada una Exposición Mundial del Arte, se erigen como indicadores de las nuevas tendencias. Otras, intentan defender un arte con acusado carácter social y pretendidamente alejado de los intereses del mercado. Pero, muy a pesar de las diferencias entre las Bienales que se organizan en países de un mundo tan polarizado, algo tienen en común estos encuentros. A pesar de estar abiertos al público, se articulan alrededor de un mundo profesional exclusivo -léase elitista- donde los comisarios tienen todo el poder de elegir a los artistas que califican. Por tanto, son estos agentes endógenos quienes determinan lo que es arte o no. No obstante, es preciso recordar que en el caso de las ediciones que aún están respaldadas por los Estados, los comisarios responden a políticas culturales gubernamentales bien definidas. Otra semejanza entre estos espacios -en dónde se supone sólo reina el amor y el interés por el arte- y las Exposiciones Internacionales, son los grandes beneficios que generan. Sin embargo, lo que prevalece es la imagen de prestigio político para organizadores y participantes, quienes muchas veces representan oficialmente al país que los patrocina.

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