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jueves, 29 de marzo de 2012
viernes, 20 de enero de 2012
El factor común: acerca de la muerte del opositor cubano Wilman Villar Mendoza
Este es mi primer post de 2012. Lamento sobremanera que su objeto sea esta noticia que habla de lo irremediable: la muerte de otro joven opositor cubano, Wilman Villar Mendoza.
Se trata de la extraña muerte de otro disidente en otro hospital cubano, patrón que curiosamente se viene repitiendo en la Isla a lo largo de los últimos dos años.
Primero, fue la trágica muerte de Orlando Zapata Tamayo (42 años), del Movimiento Alternativa Republicana, fallecido en el hospital Hermanos Ameijeiras de La Habana, el 23 de febrero de 2010, tras una huelga de hambre de 85 días —en la que durante 18 días consecutivos le negaron hasta el agua—.
Luego, el 5 de mayo de 2011, los medios informaron del deceso de Juan Wilfredo Soto García, "El Estudiante", en el hospital Armando Milián de Santa Clara, como consecuencia de una golpiza sufrida a manos de la policía de esa ciudad. Soto García (46 años), era miembro de la Coalición Central Opositora.
Hasta ayer la más reciente de estas muertes era la de la líder y fundadora de las Damas de Blanco, Laura Pollán Toledo, el pasado 14 de octubre. Su deceso aún nos tiene impactados por lo rápido que se produjeron los hechos.
Ingresada en el hospital capitalino Calixto García, en a penas una semana la salud de Laura Pollán (63 años) se deterioró de modo vertiginoso. Las circunstancias de su muerte —que los médicos achacaron al dengue— aún no han sido esclarecidas.
Nos llega ahora la noticia de otra muerte —no menos absurda y dolorosa—, la de Wilman Villar Mendoza (31 años), como consecuencia de una huelga de hambre.
Activista de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), Villar Mendoza fue detenido el 14 de noviembre de 2011 cuando participaba en una protesta de ese grupo en la localidad oriental de Contramaestre, donde residía.
Días después, fue sometido a un “juicio sumario” por delitos de desacato y atentado a la autoridad. Recibió una condena de cuatro años de prisión.
Fue encarcelado en la prisión de Aguadores donde comenzó una huelga de hambre en protesta por su condena.
Según familiares y opositores su salud se fue deteriorando progresivamente. El pasado viernes fue trasladado al hospital clínico quirúrgico Juan Bruno Zayas de Santiago de Cuba donde ayer falleció poco antes de las siete de la tarde (hora local). La causa de la muerte —según notificaron a su familia— fue una “sepsis generalizada” y neumonía.
Su viuda, Maritza Pelegrino, ha denunciado abiertamente a las autoridades cubanas como responsables de la muerte de su esposo.
La noticia ha desatado una violenta ola de represión en la región oriental pues el gobierno teme que se intensifiquen las manifestaciones por parte de los opositores.
En la versión oficial de los hechos ahora dirán lo de siempre: que el hombre era un criminal, que tenía pasado delictivo. Porque en Cuba pensar con cabeza propia nos hace engrosar una lista negra de "criminalidad" (lista en la que dentro de poco cabrá más de la mitad de los habitantes de la Isla).
El factor común de todos estos hombres y mujeres —devenidos nuevos íconos de la resistencia— es el de no haberse dejardo doblegar. Su pecado: el haberse atrevido a ejercer el derecho a la libre expresión.
Porque muy a pesar de la forzada ideología que quiere imponer a porrazos el gobierno de Cuba, la disidencia en la Isla existe, es diversa y se hace más fuerte cada día.
Porque con mujeres como las Damas de Blanco, con activistas como Sara Marta Fonseca e Ivonne Malleza; con opositores que mueren con la cabeza en alto como lo hicieron estos caidos, la sociedad civil cubana evidencia que ya ha echado a andar y no va a detenerse.
Con el peso de esta muerte largamente anunciada tendrá que hacer malabares el gobierno de Raúl Castro en un año que promete ser decisivo para la isla. En vísperas de la visita del Papa Benedicto XVI y Dilma Roussef, la presidenta de Brasil, las miradas del mundo se centrarán en Cuba.
Esperemos que el sacrificio de estos valientes no haya sido en vano. Ojalá logre la oposición ganar en madurez para llegar a alcanzar el reconocimiento nacional e internacional que merecen estos gestos extremos.
domingo, 23 de octubre de 2011
DSE reprime violentamente a bloguera cubana en presencia de sus dos hijas menores
El Rev. Ricardo Santiago Medin Salabarría junto a sus hijas, las gemelas Samantha de la Caridad y Samyra de la Caridad Medina Martín, en el paseo del Prado, La Habana, Cuba. Foto: Katia Sonia Martín Veliz.
Hoy me llega una peculiar denuncia sobre la represión contra las Damas de Blanco en La Habana. Ya sé, pensarán "eso no es noticia". Sin embargo, hay algo novedoso en esta información que evidencia que los sicarios cubanos están perdiendo los estribos. (Normal dirán algunos, tras el violento fin por ajusticiamiento popular de uno de sus principales secuaces en el mundo árabe: el Gadhafi).
Hoy me llega una peculiar denuncia sobre la represión contra las Damas de Blanco en La Habana. Ya sé, pensarán "eso no es noticia". Sin embargo, hay algo novedoso en esta información que evidencia que los sicarios cubanos están perdiendo los estribos. (Normal dirán algunos, tras el violento fin por ajusticiamiento popular de uno de sus principales secuaces en el mundo árabe: el Gadhafi).
He aquí un ejemplo del recrudecimieto de la brutalidad policial en estos días en nuestra Cuba. En la mañana de hoy la seguridad del estado intentó arrestar violentamente a la bloguera y activista Katia Sonia Martín Véliz —miembro de las Damas de Blanco y de la junta directiva del Partido Cuba Independiente y Democrática (CID)—.
Como cada domingo, Katia Sonia se preparaba para asistir a la misa en la iglesia de Santa Rita junto a sus colegas de las Damas de Blanco y Apoyo. Pero hoy Katia iba acompañada de sus dos pequeñas hijas, las gemelas Samantha de la Caridad y Samyra de la Caridad Medina Martín.
Grande fue su sorpesa al salir a la calle cuando agentes de la policía política se le abalanzaron encima e intentaron arrestarla violentamente sin tener en cuenta la presencia de las dos niñas que aterrorizadas gritaban y lloraban para que no le hicieran daño a su madre.
Supongo que el escándalo de las dos criaturas logró ahuyentar a los esbirros. Felizmente, Katia logró llegar a Santa Rita desde donde hizo su denuncia.
Supongo que el escándalo de las dos criaturas logró ahuyentar a los esbirros. Felizmente, Katia logró llegar a Santa Rita desde donde hizo su denuncia.
Acoso policial, imagen que muestra un día cualquiera en los alrededores de la vivienda de los activistas Katia Sonia Martín Véliz y su esposo Ricardo Santiago Medina Salabarría, miembros de la directiva del CID. Esta foto fue tomada por Katia el 13 de agosto de 2010.
Me gustaría que alguien me explicase ¿cuál es el crimen que comete esta madre por querer ir un domingo a la iglesia con sus dos hijas menores? ¿Cómo delinque para que la policía se sienta con el derecho de impedirle salir a la calle? ¿De qué están hechos estos hombres que no miden las consecuencias de apresar a esta mujer violentamente delante de sus dos hijas? ¿Por qué tiene esta familia que vivir bajo acoso policial constantemente?
Me gustaría que alguien me explicase ¿cuál es el crimen que comete esta madre por querer ir un domingo a la iglesia con sus dos hijas menores? ¿Cómo delinque para que la policía se sienta con el derecho de impedirle salir a la calle? ¿De qué están hechos estos hombres que no miden las consecuencias de apresar a esta mujer violentamente delante de sus dos hijas? ¿Por qué tiene esta familia que vivir bajo acoso policial constantemente?
La violencia deja secuelas graves. Y para mí lo que está cometiendo el gobierno de Cuba contra las Damas de Blanco y Apoyo —y ahora también contra estas niñas— es violencia de género. Poco importa cuán impotente se sientan. Esos ataques no se justifican de ninguna manera y constituyen un ultraje a la dignidad humana.
No es la primera vez que el estado cubano intenta doblegar a la activista y su esposo, el Rev. Ricardo Santiago Medina Salabarría, ex prisionero político y también miembro de la directiva del CID en Cuba —quien recientemente publicara un conmovedor testimonio sobre el funeral de la líder de las Damas de Blanco Laura Pollán Toledo—, utilizando como pieza de cambio a sus hijas menores de edad.
La bloguera y activista Katia Sonia Martín Veliz junto a su esposo el Rev. Ricardo Santiago Medina Salabarría, ex prisionero político cubano, posando para sus hijas en el habanero paseo del Prado.
El chantaje y la coacción son dos de las armas predilectas de las dictaduras. A pesar del mensaje de bondad con que envuelven su discurso para el resto del mundo, en la práctica interna ellos no se detienen ante nada, ni siquiera la familio o los niños.
En nuestras manos está seguir protegiendo a estos opositores.
Nuestras herramientas son simples. Por favor, háganse eco de este mensaje. Denuncien la violación de las libertades más elementales en la Cuba de hoy a través de sus redes sociales.
No callen porque quien silencia un abuso o pretende ignorarlo girando la cara hacia otro lado también es cómplice.
sábado, 15 de octubre de 2011
Laura Pollán que estás en el cielo...
Architecture relationnelle 18, de Rafael Lozano-Hemmer, instalación interactiva, Quartier des Spectacles, Montreal. Fuente: macm.
Me enteré anoche. Venía con el corazón ligero, después de haber pasado un buen rato con unas amigas cubanas a las que no veía desde hacía bastante. Una de ellas, residente en Toronto, estaba de paso en la ciudad participando en un congreso y nos escribió para convocarnos a la risa, a las confidencias. La excusa era excelente.
La charla giró en torno a nuestras vidas, carreras, hijos y las inquietudes de toda madre primeriza —mi otra amiga está al final de la gestación de su primer hijo—. Como me sucede últimamente, la otra parte de la conversación se centró en el interés que suscita el trabajo de los activistas dentro y fuera de Cuba. Fue una velada muy agradable. Nada me hacía presagiar que el sabor de la noche cambiaría.
Camino a casa me encontré en medio de una instalación interactiva in situ en el corazón de Montreal, en la Place des Festivals, centro del Quartier des Spectacles. Me detuve a jugar con unos enormes reflectores de potentes luces blancas con los que se puede apuntar hacia el cielo. Se trataba de una magistral instalación Architecture relationnelle 18, del artista Rafael Lozano-Hemmer.
—"Is, llamando a Batman" (o quizá le hacía un clin d'oeil a Dios, ¿quién sabe?).
Lloviznaba. El efecto de las gotas atravesadas por la luz era de una rara hermosura.
—"Son almas suspendidas...", me dije.
Una vibración en mi bolsillo vino a perturbar mi experiencia estética. Segundos más tarde la voz de Aurora* me anunciaba el deceso de Laura Pollán, la líder indiscutible de Las Damas de Blanco.
Me quedé allí parada, sin saber qué hacer o decir. Contemplaba a la gente elegantísima salir de las salas de la Place des Arts, los veía subir a sus limosinas y autos que aguardaban para conducirlos a un destino seguro. Personas que probablemente habrían ido a Cuba a disfrutar de su sol, de sus playas... Pero que, como sucede casi siempre, ignoran el verdadero drama de ese pueblo que confiesan adorar.
¡Ah, Cuba y Quebec, mis mundos paralelos...! No se me ocurrió otra cosa que pensar que si hubiese sido el sátrapa el difunto de seguro todas las pantallas de la ciudad se habrían puesto a transmitir frenéticamente la noticia en modo "breaking news".
Pero era Laura, Laura Pollán, la dama que desde hace algunos años encabezaba un ejercito de mujeres cubanas, todas de blanco, mujeres que oponen la pureza del color de sus vestidos y creencias al odio y la maldad circundantes dentro de aquella isla olvidada por todos.
Laura Pollán es reprimida junto a otras Damas de Blanco frente a su casa el pasado 24 de septiembre por fuerzas represivas del régimen cubano. Foto: EFP, en El Universal. Fuente: La revolución de los gladiolos.
No dejaba de visualizar las imágenes del último acto de repudio frente a su casa. Testimonios gráficos en los que Laura Pollán aparecía comprimida por la muchedumbre contra un muro. En mis oidos resonaba el rugido de la asquerosa multitud coreando: "machete, machete, que son pocas...".
Desde el autobús en el que viajaba envié mensajes de condolencia a amigos y bloggers cubanos por SMS. Al llegar a casa ni siquiera tuve fuerzas para abrir mi Macbook.
—"No es justo", dijeron mis hijas cuando les comuniqué la triste nueva.
No, no lo es, pero es un hecho: la vida en este mundo en donde las diferencias son cada vez más más brutales pocas veces es justa. Y para reafirmarlo hoy me llegó una invitación, como una burla macabra, de parte del Observatorio de las Américas.
El próximo 17 de octubre estará en la UQÀM Jorge Tomás Balseiro Estévez, miembro de la misión internacionalista médica cubana en Haití. El viejo cuento de la medicina cubana —la más generosa y desinteresada del mundo—, ahora en una presentación oficial coordinada por la directora del ICAP en Canadá, Sra. Sandra Ramírez Rodríguez. ¡Que ni siquiera fuera de Cuba nos dejan descansar de su real propaganda!
Y yo me pregunto, ¿con qué vergüenza pueden estas personas seguir defendiendo lo indefendible? Después de los muertos de Mazorra, después de no haber podido salvar a Orlando Zapata Tamayo —a quien le destrozaron los riñones a golpe limpio y a fuerza de quebrarlo físicamente negándole hasta el agua en las cárceles cubanas—, luego de la muerte de Juan Wilfredo Soto García (El Estudiante) —quien fue golpeado en un parque de Santa Clara de tal forma que le provocaron una pancreatitis aguda— y cuando ahora, para colmo de males, también cargan con la bochornosa muerte de Laura Pollán Toledo recién fallecida en otro hospital cubano.
Todos estos son hechos han transcurrido en el lapso de poco más de un año. Todos están relacionados con la medicina cubana, con la negligencia y el abuso de un gobierno ineficaz.
Laura Pollán fue maestra de letras. Una sencilla mujer de edad madura que un día decidió vestirse de blanco y armarse con gladiolos para oponer resistencia pacífica a un gobierno misógino y obsoleto que había decidido reafirmar su arrogancia encarcelando durante la Primavera Negra de Cuba (2003) a un grupo de 75 opositores entre los que se encontraba Héctor Maseda, esposo de Laura.
Poco tiempo después un grupo de féminas —madres y parientes de estos prisioneros de conciencia— se aglutinarían alrededor de las figuras de Laura Pollán y Berta Soler formando el movimiento conocido como Las Damas de Blanco. Sobre la marcha se les irían sumando muchas otras, las llamadas Damas de Apoyo, mujeres que constituyen un escudo humano durante las caminatas que realizan al dirigirse a la iglesia.
Se trata de una revolución tranquila que muchos coinciden en llamar La Revolución de las Mujeres. Un movimiento cívico impulsado por féminas que han ido saliendo a las calles en toda Cuba, mujeres que al igual que Laura un día elegieron ir por la vida portando como único escudo la dignidad que le falta a todo nuestro pueblo.
La pérdida de esta mujer de gran calibre humano nos deja a los cubanos demasiado huérfanos. No dudo ni por un instante de la continuidad de su labor. Laura Pollán marcó para siempre la historia de nuestra asfixiada isla jugando un papel esencial en el fortalecimiento de la sociedad civil cubana.
Hoy, al detenerme a pensar en su drama personal, en el de
su familia, constato que resulta imposible descontextualizar su figura, pues es una con sus hermanas de lucha, con su causa a la que le entregó sus últimos años, su salud, su vida.
Si el gobierno cubano creyó que apagándola físicamente acabarían con ella se equivocó. El relevo está garantizado. Como declaró Berta Soler recientemente, las Damas de Blanco desfilarán mañana, como cada domingo. Y esta vez lo harán en honor a la fundadora y portavoz de ese movimiento, nuestra querida Laura Pollán.
Es imposible no pensar en lo absurdo de esta muerte, en las penosas y turbias circunstancias que acompañan la noticia. Porque tratándose del régimen cubano hoy todo es posible.
Como señaló Yoani Sánchez en un post publicado en su blog Generación Y con motivo de la muerte de Pollán, el problema de Cuba se ha convertido en un asunto de índole moral. No sólo para los cubanos que mueren día a día consumidos por la inacción y el Statu quo que impone el régimen de La Habana, sino tambien para toda la comunidad internacional que vergonzosamente calla ante tanto atropello e impunidad.
A Héctor Maseda, esposo de la valiente mujer que fue Laura Pollán, a su familia, a sus hermanas y hermanos de lucha van dirigidos mis pensamientos, mis torpes palabras de solidaridad y consuelo.
Hoy en la noche, cuando divise los ases de luz blanca proyectados por una multitud anónima a lo lejos en el firmamento de Montreal, me será imposible no pensar que una de esas almas suspendidas puede ser la tuya. Porque hay personas que solo conocen el amor. En un mundo donde se ha institucionalizado lo feo y lo burdo tú fuiste una de esas pocas que generaron luz, que supieron engendrar la belleza. Por eso esta noche mi oración será para ti, Laura Pollán que estás en el cielo.
(*) La periodista y traductora Aurora Morera es la administradora de la plataforma Voces Cubanas.
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