Con estupor descubrí hoy a través de Yahoo la noticia de la muerte súbita del rey del pop, Michael Jackson, a sus 50 años. Automáticamente todos los medios de difusión comenzaron a hacerse eco de la noticia. Aparte de los consabidos homenajes que requieren ocasiones como estas y que incluyen videos que resumen en imágenes y collages de videos la carrera de la estrella, así como los comentarios de artistas famosos canadienses, entre los que por supuesto lleva la voz cantante nuestra "Céline", me llamó la atención ver sobre las ondas de TVA a la comentarista consultando en directo frente a las cámaras algunos blogs como el de Perez Hilton, entre otros sitios de interés, que reseñaban la noticia. También constaté que pocos minutos más tarde, Wikipedia ya había actualizado su entrada añadiendo la fecha de la muerte del cantante. Prueba del poder y del alcance de las nuevas tecnologías en la difusión de la información. Recuerdo que la cosa empezaba a lo Tango apache: con los primeros acordes Tony hacia como que me abofeteaba, luego cuando cambiaba el ritmo yo lo tomaba por el cuello de lo que llevara puesto y bailábamos una especie de Champion (porque eso sí, ¡yo era rockera!) en el que hacíamos muchas maromas con manos y pies. Después, en la parte del punteo, le seguía un baile de Kansas. Sin dudas ¡ esa era la mejor parte! Tony me cogía por la cintura y me echaba hacia atrás y yo movía la cabeza endiabladamente para todos lados con aquella melena indómita siempre al ritmo de la exquisita música, ¡jajajaja!!! Era un momento de gloria efímera que me convertía en una chica muy popular porque nadie, absolutamente nadie podía bailar Kansas de esa manera. Recuerdo muchas sesiones en casa de mi amiga Gidnia durante las cuales ella trataba de aprender aquellos pasos conmigo y siempre terminaba cayéndose mareada en el piso. Evidentemente, yo no tenía problemas de la columna ni de la cervical, LOL!
